sábado, noviembre 10, 2007

LA TRAVESÍA MAS DURA DE SELINA

CÁNCER DE MAMA
La travesía más dura de Selina
Una mujer con cáncer de mama cruza el Estrecho a nado tras superar su enfermedad .

MADRID.- Estaba acostumbrada a recorrer grandes distancias a nado, pero la travesía del cáncer de mama es otra cosa.
En este caso, Selina también fue capaz de llegar a la otra orilla, y tras su recuperación decidió cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar.
Distancia: 17.500 metros. Duración: 4 horas y 40 minutos.
Esta diplomada en Relaciones Laborales tenía 33 años cuando se palpó un bulto en el pecho.
"Era la noche anterior a mi primer día de vacaciones. Estaba a punto de irme de viaje a Copenhague con unos amigos pero tuve que paralizar toda mi vida", explica a elmundo.es desde su lugar de residencia, Gandía, y recién llegada de las islas Canarias, donde acaba de realizar otra de sus travesías: Lanzarote-Fuerteventura.
El suyo era un tumor muy agresivo y su particular viaje por el cáncer duró 17 meses, con cirugía, quimioterapia y radioterapia incluidas.
Al principio siguió nadando, "si podía 1.000 metros, 1.000; si sólo podía 500, sólo 500"; pero a partir del quinto gotero de 'quimio' le vino el bajón, "físico y psicológico" y se sentía demasiado cansada para dar una sola brazada.
Fueron días duros, la caída del pelo le afectó muchísimo, "me hice más llorona" y, al igual que una travesía a nado, asegura, "no sabes lo que es hasta que lo pasas".
Pensó incluso que nunca más volvería a nadas. Sin embargo, con la ayuda de sus amigos, de otros nadadores y, sobre todo, de su abuela, poco a poco fue recuperando fuerzas.
Sólo pasó un mes hasta que volvió a notar el gusanillo del agua: "Yo sentía que nadando me sentía mejor, favorecía la recuperación de mi axila, no se me hinchaban tanto los brazos... El cuerpo es una máquina muy inteligente y no hay que dejar que se haga vago, que coja vicios".
Así que en agosto decidió lanzarse de nuevo al mar y logró quedar segunda en la primera carrera en la que participó. "Aquello me dio un subidón enorme", asegura, "yo empezaba a estar otra vez en mi ambiente, rodeada de gente que me animaba y pensé: si la parte psicológica ya la tengo superada después de lo que me ha pasado, sólo me falta entrenar la física".
Atunes, ballenas y un petrolero
De ahí a cruzar nadando desde Europa hasta África fue todo uno. Convenció a su oncóloga, empezó a entrenar, se puso en manos de un dietista, y finalmente se puso en marcha con el patrocinio del mismo hospital oncológico donde la habían estado tratando hasta hace bien poco, el Instituto Valenciano de Oncología (IVO).
"No sólo era un reto personal para mí", asegura, "también era una manera de ayudar a otras mujeres con cáncer de mama y de dar las gracias a todo el personal sanitario que me había tratado tan bien".
Su sueño se cumplió el 10 de septiembre, con todos los ingredientes que ella misma había deseado. "Atravesé un banco de atunes, pude ver ballenas a sólo 100 metros, nadé al amanecer con la mar muy quieta, y el sol ascendiendo con cada brazada... Y hasta tuvieron que rescatarme en la zodiac en un momento porque estaba en la ruta de un petrolero y corría peligro. Fue como un gran parque temático a lo bestia", se ríe ahora.
Estando en alta mar pensaba en su cáncer, pero sobre todo en los otros pacientes que había conocido en la sala de espera, en su oncóloga, la doctora Amparo Ruiz, en su abuela, de 82 años, que fue con ella para esperarla en la orilla... Y a pesar de su gesta, Selina insiste en que no se siente una heroína, en que no deja de ser una mujer más que ha superado el cáncer de mama: "La actitud es muy importante. Cuando te diagnostican la enfermedad, tú como paciente también te tienes que trabajar tu parte".
Por eso les dice a otras como ella que no dejen de ponerse guapas, que se mimen, que salgan "de paellas" con los amigos.
En definitiva, que no dejen que el cáncer les quite la sonrisa ni invada ciertas parcelas de su vida. "La peor experiencia de mi vida me dio fuerzas para cumplir la mejor", asegura ella. Ahora, después de un verano de mucho mar y muchas brazadas, Selina se propone descansar.

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